Oriónidas: restos del Halley en el cielo nocturno

Cuando un cometa se acerca a la estrella que orbita, el incremento de temperatura hace que desprenda partículas de hielo y rocas de su cuerpo y las vaya dejando atrás en su camino, como una estela.

Sucede con una incontable cantidad de cometas en el espacio, pero en este caso vamos a hablar del Halley, probablemente el más conocido por la humanidad contemporánea. Hay registros de sus pasajes por nuestros cielos nocturnos desde el año 240 antes de Cristo, y su último pasaje fue en 1986.

Posición del Halley en el Sistema Solar a escala, a febrero de 2021. (vía NASA Jet Propulsion Laboratory)

Halley está alcanzando su afelio -el punto más lejano al Sol en su órbita- a punto de emprender el camino de vuelta hacia el Sistema interior. Volverá a acercarse a nuestro planeta en 2061.

Si bien hay registros del cometa desde hace desde hace más de dos milenios, hace menos de dos siglos se asocia un fenómeno directamente a él: la lluvia de meteoros de Oriónidas. En el artículo «¿Qué son las lluvias de meteoros?» explicamos que este espectáculo nocturno se da cuando la Tierra atraviesa la estela de escombros desprendida de un cometa, y estas partículas se incineran en la atmósfera dando lugar a las comúnmente llamadas «estrellas fugaces», o bien dicho: «meteoros».

Representación fuera de escala

Quienes hayan estado atentos al calendario astronómico de Vuelta por el Universo, sabrán que prácticamente con el inicio de octubre se dio también el inicio de las Oriónidas. La cantidad de meteoros visibles aumentará a medida que nos acerquemos al pico el próximo viernes 21 de octubre, que según el Anuario del Observatorio de Montevideo alcanzará los veintitrés meteoros por hora.

La constelación de Orión asoma en la noche por el este del horizonte. A la medianoche en el hemisferio sur ya tendrá una altura suficiente para observar la lluvia, más cerca del Ecuador y en el hemisferio norte se comenzará a ver la constelación poco rato después de la medianoche. Recuerden estar en una zona lo más libre de contaminación lumínica posible, eso incluye luminaria pública de la calle. Un gran plus, de casualidad: la Luna estará en fase nueva, y la ausencia del gran satélite terrestre favorecerá a la oscuridad del cielo para poder observar la lluvia.

De cabeza, así vemos a Orión desde el hemisferio sur cuando asoma por encima del horizonte.

En mayo de 2022 se dará el punto máximo de la lluvia de Eta Acuáridas, donde nuevamente la Tierra atravesará la estela de escombros dejada por el Halley hace 35 años.

Para saber más sobre cometas en el Sistema Solar, les recomendamos este episodio de nuestro podcast en el que hablamos con Raúl Salvo (Observatorio Astronómico de Montevideo) y Daniel Fernández (Observatorio Astronómico Los Molinos) acerca de estos cuerpos.

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