Desde la costa oeste de los Estados Unidos de América, más precisamente el estado de Oregon, y atravesando Nevada, California, Utah, Arizona, Nuevo México y Texas, para luego pasar por el Golfo de México, la península de Yucatán, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Brasil y el Océano Atlántico.El eclipse solar de este sábado 14 de octubre hará América de costa a costa, y será un gran espectáculo para millones.
Si bien para presenciar el eclipse anular (un anillo de fuego) habrá que tener la suerte de encontrarse en una franja muy específica, gran parte de América podrá apreciar este evento aunque sea parcialmente (el Sol con una parte «faltante»).
En medio de la Guerra Fría, la Unión Soviética lanzó un pequeño objeto metálico al espacio que marcó el inicio de la era espacial y desencadenó una carrera tecnológica entre las superpotencias de la época.
El proyecto Sputnik, que significa «compañero de viaje» en ruso, fue concebido por científicos e ingenieros soviéticos como una forma de demostrar al mundo el avance de la Unión Soviética. Se convirtió en el primer satélite artificial.
Desde el cosmódromo de Baikonur en Kazajistán, entonces parte de la URSS, un 4 de octubre de 1957 a las 10:28 p.m. hora local, un cohete R-7 lanzó el Sputnik 1 inaugurando oficialmente la serie. A medida que el satélite se alejaba de la Tierra, transmitía una señal de radio que podía ser detectada por estaciones terrestres en todo el mundo. La noticia del lanzamiento se propagó rápidamente, y el mundo se sorprendió y asombró ante el logro tecnológico soviético.
El Sputnik 1 tenía un diámetro de aproximadamente 58 centímetros y pesaba alrededor de 83 kilogramos. Giraba a una velocidad constante de 900 revoluciones por minuto, lo que le permitía mantener una estabilidad en su órbita, y completaba una órbita alrededor de la Tierra en aproximadamente 96 minutos, lo que significaba que pasaba sobre las mismas regiones de la Tierra varias veces al día.
Una de las características más importantes del Sputnik 1 fue su capacidad para emitir una señal de radio continua. Esta señal, un simple «bip-bip», se convirtió en un símbolo icónico de la era espacial. Cuando el satélite pasaba sobre una estación terrestre, la señal se volvía más fuerte, y cuando se alejaba, se debilitaba. Esto permitía a los científicos calcular la órbita del satélite y rastrear su posición.
La señal podía ser recibida por cualquier persona con un receptor de radio adecuado. La facilidad con la que se podía escuchar sorprendió a la gente en todo el mundo y generó un gran interés por la exploración espacial, así como temor en quienes veían a los soviéticos como una amenaza. El «bip-bip» del Sputnik 1 se convirtió en una banda sonora constante que recordaba a la humanidad que algo estaba orbitando sobre sus cabezas.
Los diarios estadounidenses no pasaron por alto el lanzamiento de Sputnik 1.
La carrera espacial estaba en marcha, y en los años siguientes, los Estados Unidos de América y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas competirían para lograr una serie de hitos en la exploración espacial, incluyendo el primer vuelo tripulado al espacio (Yuri Gagarin en 1961) y el aterrizaje en la Luna (Neil Armstrong y Buzz Aldrin en 1969).
A pesar de su importancia histórica, el Sputnik 1 tenía una vida útil limitada: su batería duró solo 21 días, después de los cuales dejó de transmitir señales de radio. Sin embargo, continuó orbitando la Tierra durante varios meses antes de que finalmente reentrara en la atmósfera terrestre y se quemara el 4 de enero de 1958.
Desde entonces, miles de satélites han sido lanzados al espacio para una variedad de propósitos, desde la comunicación hasta la observación de la Tierra y la investigación científica. Su éxito mostró que el espacio no era inaccesible y que la humanidad tenía la capacidad de aventurarse más allá de los confines de la Tierra.
Empieza octubre, entramos en el último trimestre del año, y tenemos mucho para ver en el cielo.
Este mes viene con dos eclipses: uno solar que recorrerá gran parte de América y uno lunar que prácticamente no podremos apreciar desde este continente. También tendremos el pico de la lluvia de meteoros provocada por el cometa Halley, conjunciones, Venus a todo brillo y más.
Sputnik 1 fue el primer satélite artificial lanzado por la Unión Soviética el 4 de octubre de 1957. Este pequeño y sencillo artefacto espacial marcó el comienzo de la era espacial, orbitando la Tierra y transmitiendo señales de radio audibles desde el espacio. Con un diámetro de 58 centímetros y una masa de 83.6 kilogramos, su lanzamiento desencadenó la «Carrera Espacial» con los Estados Unidos. Sputnik 1 se quemó en la atmósfera en enero de 1958, pero su legado perdura, ya que simboliza un hito fundamental en la exploración espacial y la tecnología satelital moderna.
Dos veces al año, ambos hemisferios de la Tierra reciben la misma cantidad de luz del Sol. En esos días, uno en marzo y otro en septiembre, la noche y el día tienen prácticamente la misma duración. De ahí que, al igual que muchos términos científicos, este fenómeno recibe un nombre que surge de la combinación de dos palabras en latín, «aequus» (igual) y «nox» (noche): equinoccio.
En el episodio «Las cuatro estaciones» del pódcast de Vuelta por el Universo, disponible en Spotify, Youtube y Apple Podcasts, Félix González explica los movimientos que hace nuestro planeta en el espacio y nombra como uno de ellos a la precesión: «es un movimiento que hace que la tierra se bambolee como un trompo que está por caer», y agregó que «tiene un periodo de 26.000 años». En este momento, este «bamboleo» nos encuentra aproximadamente 23 grados inclinados respecto al plano por el que el planeta orbita alrededor del Sol, lo que cumple un rol fundamental en la existencia de la estaciones, así lo explica en el mismo episodio Daniel Fernández: «esto hace que en un momento dado de la órbita (en diciembre), nosotros desde el hemisferio sur estemos recibiendo los rayos del Sol mucho más directos que en el hemisferio norte (…) Seis meses después va a pasar lo opuesto».
Fernández valora a este ángulo como «importantísimo»: «es el ángulo de insolación sobre la superficie. Cambia la temperatura y genera diferentes franjas sobre la superficie de la Tierra«.
Así como sucede con los equinoccios, solsticios hay dos por año. A fines prácticos, siempre recordamos el día 21 de los meses de marzo, junio, septiembre y diciembre como las fechas indicadas, pero esto puede variar un par de días hacia adelante o hacia atrás. En el hemisferio sur, en marzo se da el equinoccio que da comienzo al otoño, en junio el solsticio que marca el inicio del invierno, en septiembre el equinoccio inaugura la primavera y en diciembre el primer día de verano es marcado por el segundo solsticio.
Como evento astronómico lo más apreciable a escala humana en un equinoccio es la duración en partes iguales del día y la noche, y la salida del Sol que se da exactamente por el punto cardinal este y se oculta exactamente por el oeste.