Autor: Redacción VU

  • Plutón: el más grande de los enanos

    Plutón: el más grande de los enanos

    ¿Cómo clasificamos a los cuerpos celestes que no «llegan» a ser planetas? Repasar la historia de Plutón, su descubrimiento y clasificación, es imposible sin hablar de planetas enanos, asteroides y cinturones de asteroides. Por eso, en este episodio Martín y Daniel repasan todo lo sucedido desde que un joven de 23 años observó por primera vez al planeta (enano) hasta que la sonda New Horizons tomó la histórica fotografía del cuerpo.

  • Descubierto por un joven de 23 años, nombrado por una niña de 11

    Descubierto por un joven de 23 años, nombrado por una niña de 11

    En 1930, un joven Clyde William Tombaugh, que en ese entonces tenía 23 años, fue encargado de realizar observaciones en el Observatorio Lowell de Arizona -suroeste de Estados Unidos-. Su misión se enmarcó en la búsqueda de un planeta X, cuya existencia había sido calculada por algunos matemáticos décadas atrás.

    Durante algunas noches de enero, Clyde tomó varias fotos del sector del cielo estudiado y al compararlas observó que uno de los puntos brillantes se movía. Estaba observando a Plutón, el entonces noveno planeta del Sistema Solar. La noticia se esparció rápidamente vía telégrafo, y los diarios del mundo empezaron a anunciar el descubrimiento en sus planas.

    Comparación de las observaciones de Clyde William Tombaugh

    Mientras tanto, en el Reino Unido, un bibliotecario de la Universidad de Oxford desayunaba con su nieta mientras leía la noticia que llegaba desde el otro lado del océano. Venetia Phair, que tenía apenas once años, sugirió que el nuevo cuerpo debería llevar el nombre Plutón -Pluto en inglés-, y su abuelo envió la propuesta a un colega suyo, profesor de astronomía también en Oxford.

    En mayo de 1930, el planeta recibe oficialmente el nombre dado por Venetia, a quien en modo de agradecimiento le enviaron una nota y cinco libras en un sobre. Las otras dos opciones, Minerva y Cronos, no recibieron ningún voto al momento de la elección.

    En una entrevista de la cadena BBC en 2006, Venetia contaba que la gente siempre le dijo que había tomado el nombre del clásico animado de Disney Pluto, el perro de Mickey Mouse. Pero lo cierto es que el sabueso había sido nombrado en abril de 1931, por lo cual la cuestión era al revés.

    En enero de 2006, NASA lanzó la sonda New Horizons con el objetivo de estudiar a Plutón y Caronte: su geología, morfología, atmósfera y -si había- sus anillos. Aprovechando el envión, también realizó observaciones a cuerpos en el cinturón de Kuiper.

    En julio de 2014, la sonda enviaría a La Tierra una histórica imagen de Plutón, a 35.000 kilómetros de distancia del planeta enano, que se hizo muy conocida -más allá de su significado para la humanidad- porque en su cara se puede apreciar una forma de corazón gigante.

    Plutón, desde la sonda New Horizons (NASA)

  • Cometas, vida y extinción

    Cometas, vida y extinción

    Desde el cometa Halley con sus apariciones de «una vez en la vida», hasta el Hale-Bopp con su espectáculo largo, pasando por las primeras observaciones hechas en China hace más de dos mil años. Los cometas nos han fascinado desde siempre, son reliquias del Sistema Solar, y pueden traer vida o extinción.

    Las entrevistas en este episodio fueron grabadas en la cúpula del Observatorio Astronómico de Montevideo, varios meses antes de declararse la pandemia por Covid-19, y vía remota.

  • Cometas: restos del Sistema Solar primitivo

    Cometas: restos del Sistema Solar primitivo

    «Los cometas son muy interesantes, son restos del Sistema Solar primitivo», asegura Raúl Salvo, director del Observatorio Astronómico de Montevideo. «Son cuerpos que fueron eyectados hacia afuera, algunos provienen del Cinturón Transneptuniano. Estos cometas son muy importantes porque tienen volátiles congelados, y presencia de agua. Muchos creen que estudiándolos vamos a descubrir compuestos prebióticos, y algunos hasta sospechan de que podría haber formas de vida».

    Un 9 de febrero de 1986, la Tierra disfrutaba de ver una nueva pasada del cometa 1P/Halley. Es el cometa más importante de la historia documentada, con al menos treinta aproximaciones a nuestro planeta. Una de ellas ocurrió en 1758, tal como lo había anunciado el astrónomo británico Edmond Halley. Edmond, o Edmund, se apoyó en trabajos de Isaac Newton sobre gravitación universal para determinar que los cometas avistados en 1531 y 1067 eran el mismo, y que se lo volvería a ver en 1758. Lamentablemente Halley no llegó a ver cómo su cálculo se cumplía, ya que falleció unos dieciséis años antes de la pasada del cometa 1P. Desde entonces el cuerpo lleva el apellido del científico que calculó por primera vez la órbita de un cometa.

    En pleno auge de la Dinastía Han, que rigió el territorio chino por casi cuatrocientos años, a partir del siglo II antes de Cristo, el historiador Sima Qian comenzó a escribir uno de los más grandes libros de historia occidental conocido. En él, documentó todo lo sucedido desde 2.500 años hacia atrás hasta ese momento. Y entre tantas cosas, dejó constancia del avistamiento de un cometa en mayo del año 240 antes de Cristo.

    A mediados del siglo XIX, el francés Edouard Biot, estudioso de la cultura china, logró traducir este trabajo para poder así compartir el conocimiento con el mundo occidental. El británico John Russell Hind tomó estas escrituras y realizó sus cálculos para terminar comprobando que aquel cometa había sido efectivamente el Halley.

    Cometas periódicos y no periódicos

    «Como vienen desde los confines del Sistema Solar, los cometas pueden generar distintas órbitas. Algunas de ellas hacen que el cometa se acerca lo suficiente al Sol, no llegue a colisionar con él y se vuelva a alejar gracias a un impulso gravitatorio. Al alejarse se congela, cuando llega al punto más lejano de su órbita, y vuelve a acercarse al Sol. Hay otros cometas con órbitas abiertas, y pasan una vez cerca del Sol y luego se alejan para nunca más volver», explica Daniel Fernández, observador y docente del Observatorio Astronómico de Montevideo.

    En 1995, Alan Hale y Thomas Bopp descubrieron, por separado, al cometa posteriormente nombrado Hale-Bopp. Estaba ubicado, en ese momento entre Júpiter y Saturno, acercándose al Sistema Solar interior. Su acercamiento fue un gran fenómeno popular entre 1996 y 1997, y duró 569 días a simple vista, lo que marcó un récord. Se estima que vuelva a pasar por este barrio en poco más de dos mil años.

    En enero de 2021, el astrónomo estadounidense Gregory Leonard, detectó al cometa C/2021 A1 camino al Sistema Solar interno. En ese momento estaba llegando a la órbita de Saturno, y se calcula que para fines de 2021 será visible con ayuda de unos binoculares.

    El 12 de enero de 2005 partió desde Cabo Cañaveral, el principal centro aeroespacial de Estados Unidos, una misión llamada «Deep Impact» (impacto profundo). Su objetivo fue impactar, precisamente, contra el cometa Tempel, y lo cumplió el 4 de julio. Chocó a una velocidad de 10 kilómetros por segundo, y dejó un cráter del tamaño de una cancha de fútbol. Así la NASA pudo investigar la composición de este cuerpo celeste y qué tenía bajo la superficie. Se esperaba que un cometa formado lejos del Sol tuviera mayor cantidad de hielo, pero no fue así: se encontró más polvo y menos hielo de lo proyectado.

    Cuatro características importantes de los cometas, según Raúl Salvo:

    • Son reliquias del Sistema Solar primitivo: al estudiar un cometa, estamos estudiando material primitivo
    • Pueden tener formas de vida, y haberla traído a La Tierra
    • Pueden contener agua, y haberla traído a La Tierra
    • Son agentes de extinción, como sucedió con los dinosaurios