«Puede ser que no sepamos qué buscar»

Marte es un planeta habitado únicamente por robots y rovers. ¿Marte es un planeta habitado únicamente por robots y rovers? A esta hora en suelo marciano Perseverance (NASA, EEUU) y Zhurong (CNSA, China) van dejando sus huellas por el camino mientras desarrollan sus misiones. Ambas incluyen la búsqueda de vida o biomarcadores, señales que indiquen que allí alguna vez pudo haber habido vida extraterrestre. La pregunta de si nuestro planeta vecino solo tiene vida robótica o si también hay microbios viviendo en él, se responderá probablemente en los próximos años. Ante tantas preguntas que nos surgen con esta búsqueda, en el noveno episodio de nuestro podcast fuimos a buscar a dos estudiantes del Doctorado en Química en el área de Microbiología para llenarlas de preguntas acerca de ‘micromarcianos’. Ellas son Luciana Pereira, Química agrícola y medioambiental, y Belén Estevez, Bioquímica Clínica.

Representación gráfica de los rovers Perseverance (NASA) y Zhurong (CNSA)

Una de las tantas cosas de las que hablamos en el episodio, que lo pueden escuchar en Spotify como en YouTube, es sobre los riesgos que podría haber al momento de la interacción entre terrestres e hipotéticos marcianos. Estevez aseguró que «obviamente los astronautas van a tener que someterse a la vuelta a una cuarentena, esterilización de los trajes y demás», pero que «de todas formas es importante que, tal como conocemos a los microorganismos de La Tierra, la mayoría no son patógenos», por lo tanto las chances de que los marcianos representen un riesgo para los humanos son bajas.

Los patógenos son microorganismos que pueden provocar enfermedades a su huésped.

«Es muy probable que si hubiera microorganismos nativos de Marte que nunca hayan estado en contacto con algún mamífero, no hayan evolucionado a ser patógenos humanos. Es incluso más probable que nosotros seamos la amenaza para esos seres«, agregó.

¿Marvin es una amenaza para Bugs Bunny o viceversa? («Haredevil Hare», corto animado de Looney Tunes en 1948)

Más allá del riesgo que los microbios terrestres puedan representar, también hay que pensar en proteger las muestras que se vayan a traer desde el planeta rojo. NASA proyecta para 2026 una misión que volverá a La Tierra en 2031 luego de haber recolectado en Marte todos los paquetes con muestras que está envasando ahora mismo Perseverance.

«La manera de trabajar con muestras desconocidas o patógenas, que podrían llegar a tener algún organismo que perjudique al ser humano, es de forma estéril o aséptica. Hay un montón de técnicas: por ejemplo cámaras donde el ambiente está esterilizado y uno no ingresa, sino que ingresa material que está completamente esteril, de esa forma se trabaja sobre la muestra sin contacto humano directo», comenta Pereira. Algo que se repitió mucho en el episodio fue reforzar la idea de que todo lo que sabemos, lo sabemos por experiencias terrestres, y allá afuera todo podría ser distinto -o no-. Entonces surge la duda: los métodos de esterilización usados en experimentos terrestres, ¿serán válidos también para los marcianos? Luciana asegura que puede suceder que «encontremos microorganismos desconocidos en Marte, que no fueran eliminables con nuestros métodos, y eso de por sí ya sería algo interesante de estudia.

Al no tener clara la noción de tamaños que manejan en microbiología en cuanto a muestras, una de las preguntas que hizo sonreír a ambas invitadas fuera de la grabación fue cuánto volumen se necesitaría para poder realizar experimentos de forma plena, ya que pregunté si «una botella de medio litro» -como las de refresco- estaría bien, y ambas hicieron al mismo tiempo gestos de que con eso alcanzaba y sobraba. De todas formas aún no sabemos cuánto decidirá traer a casa la NASA, la CNSA o la ESA (Europa) para examinar.

¿Cómo podríamos hacer para que los invitados extraterrestres se sientan a gusto en nuestro planeta de modo de que los afectemos lo menos posible? «Cuando recibimos una muestra con determinado microorganismo que queremos conservar, lo primero que tenemos que lograr es que no se nos muera«, explica Pereira, «necesitamos conocer algunos requerimientos como para que las células sobrevivan y se reproduzcan, tenerlas activas. Y en el laboratorio deberíamos poder recrear o simular condiciones favorables para el microorganismo, intentar darle las mismas condiciones en las que fue aislado, recrear la temperatura, salinidad, etc». «Deberías generar un ecosistema igual al de Marte y no sacarlos de ahí, ya que los microorganismos tienen mucha adaptabilidad y podrían perfectamente adaptarse y evolucionar para vivir en un ambiente terrestre», advierte Belén.

Sería importante dejar una muestra intocable a forma de control para comparar con el resto que serán sometidas a distintos experimentos y estudios. «Pienso que es fundamental lograr la preservación del material tal cual viene, y a partir de ahí hacer todos los experimentos que uno quiera, preservando el material original».

La vista de Perseverance desde una de sus veinte cámaras a bordo. (NASA/JPL-Caltech/ASU/MSSS)

El cráter de Jezero fue el lugar elegido por la NASA para el desarrollo de la misión Mars 2020, habiendo descartado otros lugares como la meseta de Syrtis Major Planum -con abundantes sedimentos volcánicos- o el cráter de Gusev, donde el rover Spirit (NASA) amartizó en enero de 2004. Todo parece indicar que Jezero fue, en un pasado bastante remoto, un lago de 45 kilómetros de diámetro y 250 metros de profundidad, con un delta donde podría haber quedado una cantidad muy rica de sedimentos que serían vitales para los objetivos de esta misión. A pesar de que todos somos optimistas, debemos preguntarnos qué pasaría si todas las búsquedas dieran un resultado negativo. Estevez remarcó varias veces la importancia de las investigaciones del mundo subterráneo de Marte, algo que abriría una nueva puerta de exploración, pero ¿en algún momento podríamos descartar la presencia de vida en el planeta marciano? Luciana asegura que «la única forma de asegurar que no hay microorganismos en un ambiente es haberlo analizado todo, y eso no va a suceder«, que en todo caso se podría «hablar de probabilidad». «Hay que recordar que estamos basando todas las investigaciones en los metabolismos conocidos en La Tierra. Si no encontramos vida puede ser porque no haya, o que simplemente no sepamos qué buscar« aseguró Belén Estevez, «quizás encontramos una molécula que no sabemos que efectivamente está asociada a la vida«.

Otra cuestión que nos desvelaba era cómo podríamos saber si la vida marciana realmente se originó en Marte, o si vino de otro lugar, ya sea de forma accidental o planificada. «Podríamos encontrar un tipo de vida que no exista acá en La Tierra. Si eso ocurre me imagino que para los astrobiólogos va a ser muy difícil discriminar si esa forma de vida nueva y extraña tuvo origen en Marte u otro cuerpo», opina Luciana Pereira. «Conociendo la composición de la atmósfera de Marte, y conociendo qué compuestos inorgánicos hay ahí, podríamos llegar a estimar si el metabolismo de estos microorganismos -es decir, la forma en la que obtienen su energía y crecen- es acorde a los compuestos y a la abundancia que allí se encuentran«, básicamente el viejo refrán de ‘uno es lo que come’. «Si se encuentra un microorganismo que crece a partir de un compuesto que no es el más abundante en Marte, o que son difíciles de encontrar, quizás vino de otro lado y está ahí sobreviviendo», agrega.

Encontrar evidencias de vida basada en ADN sería algo clave, según explicaba Luciana en el episodio, ya que esto podría ser algo que nos vincule a terrestres y marcianos, e incluso «podríamos llegar a generar una misma teoría biológica». «No es que se generó en Marte porque sí justo la molécula de ADN con las mismas bases».

La charla la pueden escuchar en el episodio «¿Qué buscamos cuando buscamos marcianos?», donde tanto Belén Estevez como Luciana Pereira profundizan en lo que podría ser la experiencia de encontrar microbios marcianos.

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