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Guía rápida del cielo de verano 2025

enero 4, 2026 por Redacción VU

El verano no solo trae calor y vacaciones: también es una muy buena época para mirar el cielo. Las noches suelen ser más largas de lo que recordamos, el clima muchas veces acompaña y hay varios eventos astronómicos que se pueden disfrutar sin necesidad de instrumentos complejos ni conocimientos previos.

Durante estas semanas, uno de los grandes protagonistas es Júpiter, que alcanza la oposición el sábado 10 de enero. En ese momento, el planeta se ubica en el punto opuesto al Sol en el cielo. En términos prácticos, esto significa que será visible durante toda la noche y que atraviesa el mejor momento del año para observarlo. Se ve más brillante, más grande y más alto sobre el horizonte, lo que mejora notablemente la calidad de observación.

A simple vista ya destaca como uno de los objetos más luminosos del cielo nocturno. Con binoculares, incluso pequeños, es posible distinguir sus cuatro satélites principales —Ío, Europa, Ganímedes y Calisto— y observar cómo cambian de posición noche a noche.

Júpiter en oposición, esquema simplificado (Vuelta por el Universo)

La Luna también es protagonista de las noches de verano. El sábado 10 de enero a las 12:48 hs alcanza la fase de cuarto menguante, y el lunes 26 de enero a la 1:47 hs llega al cuarto creciente. Ambas fases son especialmente recomendables para observar la superficie lunar, ya que la luz del Sol incide de forma lateral y genera sombras que resaltan cráteres, montañas y valles. No hace falta mucho aumento para notar estos detalles: con binoculares ya se aprecia un relieve sorprendente.

Hacia fines de mes, la Luna alcanza el perigeo, el punto de su órbita en el que se encuentra más cerca de la Tierra. Esto ocurre el jueves 29 de enero a las 21:46 hs, momento en el que su tamaño aparente es ligeramente mayor. La diferencia no es enorme, pero existe y se vuelve más evidente al comparar imágenes tomadas en distintos momentos del mes.

Durante el verano también se dan varios encuentros aparentes entre objetos en el cielo, conocidos como conjunciones. Uno de los más atractivos es el de la Luna y Antares, la estrella más brillante de la constelación de Escorpio, que ocurre el miércoles 14 de enero alrededor de las 18:00 hs, visible en las últimas horas de la madrugada, antes del amanecer. Otro encuentro destacado es el de la Luna y Saturno, el viernes 23 de enero, observable luego de la puesta del Sol y durante algunas horas más, hacia el oeste del cielo. Con binoculares o telescopio, Saturno revela sus anillos incluso con equipos modestos.

Mercurio, el planeta más pequeño y esquivo del Sistema Solar, alcanza su conjunción superior el miércoles 21 de enero. Ese día no es observable, ya que pasa por detrás del Sol desde nuestra perspectiva, pero el evento marca el inicio de un nuevo período en el que comenzará a verse progresivamente tras la puesta del Sol, muy bajo sobre el horizonte oeste. Encontrarlo requiere paciencia, un horizonte despejado y saber exactamente dónde buscar.


Constelaciones del verano

Además de eventos puntuales, el verano tiene figuras del cielo que se repiten noche tras noche y ayudan a orientarse. Orión es una de las más reconocibles. En la mitología griega, era un cazador gigante que, tras su muerte, fue colocado en el cielo. Hoy sigue siendo protagonista gracias a las llamadas “Tres Marías”, tres estrellas alineadas que forman su cinturón: Alnitak, Alnilam y Mintaka. Este alineamiento es una de las referencias más simples para empezar a reconocer constelaciones.

Muy cerca aparece Can Mayor, la constelación que representa al perro de caza que acompaña a Orión. Allí se encuentra Sirio, la estrella más brillante del cielo nocturno, visible durante todo el verano y destacándose incluso desde zonas urbanas.


Mirar el cielo, sin vueltas

La mayoría de estos eventos pueden observarse a simple vista. Un par de binoculares mejora notablemente la experiencia y un telescopio suma detalle, sobre todo en casos como el relieve de la Luna, las lunas de Júpiter o los anillos de Saturno, pero no es imprescindible. Lo más importante sigue siendo lo mismo de siempre: tiempo, paciencia y ganas de mirar.

El cielo de verano está ahí, todas las noches. Esta guía no pretende ser exhaustiva ni técnica, sino una invitación a salir, levantar la vista y reconectar con algo que, aunque no siempre lo notemos, sigue ocurriendo sobre nuestras cabezas.

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