NASA anuncia misiones a Venus para estudiar su pasado y nuestro posible futuro

Cuando estábamos prestando más atención que nunca a Marte, con misiones estadounidenses, chinas y árabes desarrollándose allí a buen ritmo, la NASA sacó el foco de atención de ahí y anunció dos misiones a Venus. Para fines de esta década, Da Vinci+ y Veritas explorarán a nuestro otro vecino buscando información que puede ser clave para nuestro planeta.

Distancia media de los planetas del Sistema Solar interno al Sol.

Hace casi cincuenta años, en 1975, la sonda soviética Venera 9 envió a La Tierra las primeras imágenes del suelo de Venus. Esa fue la primera vez que la humanidad observaba un suelo planetario no terrestre de cerca. Durante algunos años más se desarrollaron otras misiones, como por ejemplo la Pioneer Venus (NASA), que logró recabar información con la que se pudo elaborar un mapa topográfico del planeta.

La última misión estadounidense en adentrarse en la atmósfera venusina fue Pioneer Venus 2, cuyo aterrizador -al menos uno de ellos, el que sobrevivió al descenso- logró transmitir en aquel diciembre de 1978 una hora de imágenes e información hasta que las condiciones hostiles del planeta terminaron de destruirlo.

Mapa topográfico de Venus, elaborado gracias a información de la sonda Pioneer Venus en 1978 (NASA, Massachusetts Institute of Technology)

Este 2 de junio, NASA anunció que es momento de regresar a Venus para retomar la investigación de su atmósfera y superficie. La iniciativa estadounidense se suma a la misión Shukrayaan-1 de India (Organización de Investigaciones Espaciales de la India) anunciada para 2024 – 2026, y a Venera-D, una misión rusa (Agencia Espacial Federal Rusa) que buscará hacer contacto con suelo extraterrestre en 2029.

La agencia estadounidense comunicó la aprobación de dos misiones de las cuatro que habían sido pre-seleccionadas en febrero 2020, basadas en el potencial valor científico de sus investigaciones y en la viabilidad del plan de desarrollo presentado. La agencia estadounidense otorga un fondo de 500 millones de dólares para llevar a cabo cada misión.

Concepto de parte de la misión DaVinci+ presentado por sus desarrolladores (NASA GSFC)

En primer lugar se presentó Da Vinci+, que se llevaría a cabo en 2030 y tendrá como objetivos principales medir la composición de la atmósfera de Venus para entender su proceso de formación. Su nombre es una abreviatura de -en inglés- «Deep Atmosphere Venus Investigation of Noble gases, Chemistry and Imaging plus», es decir «Investigación de gases nobles, química e imágenes y más, de la atmósfera profunda de Venus». Una de las grandes incógnitas que se buscar develar es si alguna vez hubo allí océanos. El módulo de descenso, con forma de esfera, se sumergirá en la densa atmósfera para medir gases y otros elementos para comprender por qué aquello es un invernadero caliente comparado con La Tierra.

Por otro lado se presentó la misión Veritas, que tendría lugar un par de años antes, programada para 2028-2029. Esta buscará determinar el historial geológico del planeta y comprender por qué evolucionó tan distinto al nuestro. Las placas tectónicas serán otro gran objetivo: la misión formará un mapa 3d completo del suelo del planeta, y estudiará la posibilidad de que haya placas, así como estudiará la actividad volcánica y si -en caso de haber- los volcanes activos todavía arrojan vapor de agua a la superficie. Esta contará con apoyo europeo, ya que Alemania (Centro Aeroespacial Alemán) proveerá el mapeador infrarrojo, mientras que Italia (Agencia Espacial Italiana) y Francia (Centro Nacional de Estudios Espaciales) contribuirán con un radar y otras partes vitales para la misión.

Cráter ubicado en la superficie de Venus, fotografiado por la sonda Magallanes entre 1990 y 1994 (NASA/JPL-Caltech)

Todas estas investigaciones pueden ser fundamentales para anticiparnos a la evolución de nuestro propio planeta a través de la experiencia de Venus. Saber qué pasó con esa tierra que alguna vez probablemente tuvo océanos y clima similar al terrestre, para que ahora sea un sauna insoportable cubierto de nubes de ácido sulfúrico.

Las dos misiones descartadas en la última etapa de este proceso fueron IVO -abreviatura en inglés de Observador de Volcanes de Ío (satélite de Júpiter)- y Trident, que apuntaba a las exploración de Tritón, la luna congelada de Neptuno.

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