Descubierto por un joven de 23 años, nombrado por una niña de 11

En 1930, un joven Clyde William Tombaugh, que en ese entonces tenía 23 años, fue encargado de realizar observaciones en el Observatorio Lowell de Arizona -suroeste de Estados Unidos-. Su misión se enmarcó en la búsqueda de un planeta X, cuya existencia había sido calculada por algunos matemáticos décadas atrás.

Durante algunas noches de enero, Clyde tomó varias fotos del sector del cielo estudiado y al compararlas observó que uno de los puntos brillantes se movía. Estaba observando a Plutón, el entonces noveno planeta del Sistema Solar. La noticia se esparció rápidamente vía telégrafo, y los diarios del mundo empezaron a anunciar el descubrimiento en sus planas.

Comparación de las observaciones de Clyde William Tombaugh

Mientras tanto, en el Reino Unido, un bibliotecario de la Universidad de Oxford desayunaba con su nieta mientras leía la noticia que llegaba desde el otro lado del océano. Venetia Phair, que tenía apenas once años, sugirió que el nuevo cuerpo debería llevar el nombre Plutón -Pluto en inglés-, y su abuelo envió la propuesta a un colega suyo, profesor de astronomía también en Oxford.

En mayo de 1930, el planeta recibe oficialmente el nombre dado por Venetia, a quien en modo de agradecimiento le enviaron una nota y cinco libras en un sobre. Las otras dos opciones, Minerva y Cronos, no recibieron ningún voto al momento de la elección.

En una entrevista de la cadena BBC en 2006, Venetia contaba que la gente siempre le dijo que había tomado el nombre del clásico animado de Disney Pluto, el perro de Mickey Mouse. Pero lo cierto es que el sabueso había sido nombrado en abril de 1931, por lo cual la cuestión era al revés.

En enero de 2006, NASA lanzó la sonda New Horizons con el objetivo de estudiar a Plutón y Caronte: su geología, morfología, atmósfera y -si había- sus anillos. Aprovechando el envión, también realizó observaciones a cuerpos en el cinturón de Kuiper.

En julio de 2014, la sonda enviaría a La Tierra una histórica imagen de Plutón, a 35.000 kilómetros de distancia del planeta enano, que se hizo muy conocida -más allá de su significado para la humanidad- porque en su cara se puede apreciar una forma de corazón gigante.

Plutón, desde la sonda New Horizons (NASA)

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